Siempre he amado el mar, la libertad de su inmensidad, la naturaleza de su espíritu y sobre todo el misterio de sus profundidades. También me gusta la velocidad, así que las motos acuáticas me parecieron una alternativa ideal para disfrutar de las olas y es que la primera vez que vi una moto de agua, fue amor a primera vista. Supe inmediatamente que tenía que tener una propia. Pero no una moto de agua cualquiera, sino una que cumpliera todos mis requisitos: rápida y cómoda en el agua, lo suficientemente robusta como para soportar incluso los mares más agitados, y por fin logré tenerla y disfrutar de ella, pero pensé ¿por qué no hacer esto una parte de mi vida? disfrutar día a día de lo que realmente te gusta es un lujo en los tiempos en los que vivimos, por ello solo puedo decirte que luches por tus sueños y por lo que realmente te hace feliz.

TRADUCIR »